lunes, 5 de abril de 2010

Fin de Temporada

El sol resplandece en lo alto del cielo azul y las nubes se mecen en lo alto del cielo azul al ritmo de una melodía jamaiquina. Es abril en california.

El verano asoma su presencia en esta parte del continente y en Santa Monica la gente no está dispuesta ni a esperar su llegada, ni mucho menos a pensar siquiera que aun llueve por las noches.

Los rastros de la nieve que tanto ame se derriten al noreste para dar paso al verde que llega con la siguiente estación. El final de la temporada de Ski en los resorts más alejados en el corazón de la cadena de montanas rocosas del Norteamérica se aproxima.

Parte de la vida se desintegra en lugares y parte de nuestros seres espirituales pertenece a ciudades y momentos específicos, personas que comparten con nosotros, sonrisas, complicidades, cariños, penas y aventuras. Devoción por vivir, amar la vida a cada momento porque no es sino a nosotros mismos a quienes pertenece. Hacer ski en una mañana de febrero en medio de una tormenta de nieve con riesgo de avalancha, snowboarding a las 4 de la madrugada después de pasar la noche frente a la fogata en una cabaña en el medio de la nada o simplemente escalar una montana en Montana para saborear los rastros de nieve que dejo la temporada. Tocar en los bares canciones que nunca aprendí hasta entrada la mañana con personas que hablan lenguas diferentes. Caminar, observar, aprender por medio de miradas, gestos y malos ratos.

Cuando somos pequeños queremos que el tiempo pase rápido y contamos los meses, los días y las horas para ser GRANDES y salir hasta tarde, entrar a las disco, tomarnos una chela y que no nos digan nada. Cuando nos preguntaban la edad no decíamos que teníamos 13, la respuesta siempre era: el otro ano cumplo 14. Ese proceso que nos desespera e impacienta nos confunde de chicos, hace que olvidemos al proceso de crecimiento como una finalidad en nosotros mismos, que aprendamos apreciar los cambios que suceden en nuestra forma de pensar y de ver al mundo, en la decisiones que tomamos, en nuestra evolución y transformación hacia seres más complejos y elevados.

Parte de crecer, y gran parte de la parte que nos perdemos, es aprender a disfrutar. Disfrutar como crecer, congelar momentos, aprender de nuestra experiencia vital.

Cuando somos niños y jugamos a la pelota y tenemos 12 nada nos importa más que ir al parque y jugar con nuestros amigos solo porque queremos jugar, nada más importa. La simplicidad de la vida es la que hace posible la sensación de felicidad y libertad en las personas. Pero cuando tenemos 12 queremos tener 18 y convertirnos en mayores, “mayores de edad”. Luego terminamos el colegio y no sabemos que hacer, no sabemos qué queremos estudiar o no tenemos definido para que. Luego todo se transforma en una carrera contra el tiempo. Tienes que terminar antes de los 25 te dicen tus padres y profesores y 25 suena aun distante cuando se tiene 18, siete anos piensas, tengo 5 para terminar la carrera y 2 anos por si acaso pasa algo. Tiempo de sobra. Demasiado tiempo. Tengo que estudiar 5 anos, 5 años de mi vida y el primer semestre del primer ano está por comenzar.

Llega diciembre al fin, navidad, la familia, la playa, año nuevo. Estudiar de nuevo. Llega el día de graduación y parece que todo termino, pero en realidad no estamos cerca ni siquiera del comienzo.

Terminé a los 24, me ahorre un año. Pero el tiempo no se detiene, en 6 anos mas tendrás 30 (o en 5 si aun eres pequeño)

El mes que viene cumples 30 y nunca desearas tener 12 y jugar a la pelota con tus amigos en el parque más que ese día. Muchos de ellos estarán lejos y tendrán familias otros no serán los mismos, probablemente muchos no podrán siquiera jugar a la pelota y hasta puede que hayan aquellos que hayan fallecido. Ese día no solo cumplirás 30, ese día sabrás que los 40 y los 60 ya se encuentran sobre ti.

Es abril en california, el sol sique en lo alto. Es hora de salir a caminar y si me encuentro con el tiempo a la vuelta de la esquina le diré que: Crecer no es cuestión de edad.

No tengo nieve que me rodee pero el verano esta por empezar y las playas de Malibu nos esperan con promesas de olas, margaritas aventuras en tabla.